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Nefasia o Polilla del Cereal

NEFASIA O POLILLA DEL CEREAL

La forma adulta de esta polilla presenta una cabeza de forma triangular. Las alas posteriores, de forma trapezoidal, presentan coloración gris con abundantes y variables escamas de color marrón claro, las cuales se van desprendiendo.  El dimorfismo sexual no está muy marcado, siendo las hembras algo más grandes y oscuras. Los huevos son de forma ovoide y una coloración rojo anaranjado. Las orugas modifican su color en los distintos estadíos, siendo rojo intenso en un primer estadío de dispersión, amarillopardo en la segunda fase una vez instaladas en el cultivo, verde desde el tercero hasta el quinto estado y amarillo oscuro en el último estadío. Presenta una única generación anual. Los adultos comienzan a aparecer entre finales de mayo y principios de junio. A los 2-3 días de la cópula, las hembras depositan los huevos generalmente en las cortezas de los árboles, entre 100 y 200 por hembra, muriendo a los 2 días siguientes. Tras la eclosión, las orugas se refugian en los huecos de la corteza, tejiendo un capullo sedoso en el cual hibernarán. A finales de invierno, las orugas vuelven a activarse, suben a la copa de los árboles y comienza la fase de dispersión, en la cual invaden los cultivos mediante vuelo pasivo gracias a un hilo de seda y al viento. En las primeras fases actúan como minadoras de hojas y a partir de la tercera fase comienzan a atacar también la espiga. En el sexto estadío las orugas descienden a la vaina de la hoja bandera donde desarrollan la crisálida y se produce la metamorfosis a forma adulta, que dura una media de 14 días.

Los primeros daños visibles son galerías en las hojas paralelas a la nerviación, que reducen la superficie fotosintética de la planta. Aunque los daños graves se producen en la espiga, la cual puede sufrir dos tipos de daño: daños directos, debido al consumo de los granos por parte de las orugas; y daños indirectos, debido a la malnutrición de los granos debido a los daños ocasionados por las orugas en la caña, que impiden la llegada óptima de savia a la espiga. El síntoma más evidente es la decoloración de la espiga y el cuello manteniéndose verde el resto de la planta.

Medidas de prevención y/o culturales:

Cuando se detecten ataques importantes, deben establecerse medidas preventivas para la campaña siguiente:

– Realizar rotaciones de cultivo.

– Retrasar la fecha de siembra a la primavera y utilizar variedades de ciclo adecuado.

Fuente: Guía GIP Cereales de Invierno. Ministerio de Agricultura.